Blancos de Rioja: APUESTA GANADORA

Interesantes sesiones de cata en la Rioja, hace unas semanas, para tomar el pulso a sus blancos, un capítulo de vinos cuya presencia es cada día más relevante en la denominación de origen bañada por el Ebro. Caras de satisfacción (ante los primeros frutos del trabajo desarrollado) entre los responsables del Consejo Regulador. No es para menos.

Un momento de la cata. / CRDOCa RIOJA

En apenas una década, Rioja ha pasado de tener tres variedades de uva autorizadas (viura, garnacha blanca, malvasía) a nueve, con la incorporación de las autóctonas (o ancestrales, como también las llaman) tempranillo blanco, maturana blanca y turruntés, amén de las foráneas verdejo, chardonnay y sauvignon blanc. Originalidad y diversidad aseguradas para el futuro, algo que no parece al alcance de cualquier zona tradicional especializada en este segmento de vinos.

Más datos. Rápido crecimiento de las ventas, como atestiguan los 22 millones de litros de vino blanco riojano comercializados en 2017 frente a los algo menos de 17 en el año 2015. Más de 6.000 has de variedades blancas cultivadas actualmente frente a las 4.000 de hace sólo tres años en la denominación de origen. Intenso trabajo de recuperación de viníferas tradicionales a medio metro de la desaparición, como las citadas turruntés y maturana blanca. Sin olvidar el tempranillo blanco (“un regalo de la naturaleza”, en palabras del prestigioso investigador Juan Carlos Sancha), resultado de una mutación espontánea de una cepa de la localidad de Murillo del Río Lezo. Una variedad de uva singular donde las haya, exclusiva de Rioja y con interesante potencial para la obtención de blancos de calidad.

Los catadores, ante la sede del encuentro. / CRDOCa RIOJA

Tras décadas en las que no pocas bodegas históricas de la Rioja abrían sucursales en las zonas tradicionales de blancos, sobre todo Rías Baixas y Rueda (Riscal, La Rioja Alta, Beronia, Murrieta Ramón Bilbao, Marqués de Cáceres, la nómina sería interminable), los elaboradores interesados en este capítulo de vinos (la mayoría) vuelven a descubrir un tesoro bajo sus pies. Un horizonte enológico que se ensancha por momentos y que, como el de los tintos, pronto se beneficiará de las nuevas posibilidades que ofrecen los recientes cambios en la normativa de la denominación de origen, que, además de la clasificación de sus vinos según la escala tradicional de jóvenes, crianzas, reservas y grandes reservas, ya pueden incorporar en la etiqueta las nuevas indicaciones de origen Vino de Zona (Rioja Alta, Rioja Baja y Rioja Alavesa), Vino de Municipio y de Viñedo Singular.

BLANCOS CON MADERA. Hasta 24 periodistas y escritores del vino se reunieron a finales del pasado abril frente a más de 200 botellas de blanco a lo largo de dos intensas sesiones de cata. A quien firma estas líneas le pareció que lo más interesante que puede aportar la Rioja al panorama de los actuales blancos del país son sus elaboraciones en contacto con la madera, es decir, vinos criados y/o fermentados en roble. En cuanto a las viníferas en liza le llamó la atención la positiva evolución de la viura (dominante en el viñedo y con una edad media que supera los 20 años en el conjunto de la DO) y le parecieron más que prometedoras las primeras entregas a partir de las llamadas variedades autóctonas, sobre todo las citadas tempranillo y maturana blancas, porque las elaboraciones de turruntés son todavía poco significativas. Sin olvidar el regreso a escena de los blancos de larga crianza, en la estela de los legendarios Viña Tondonia o Castillo de Igay.

Más que de configurar un medallero como el de los concursos habituales, de lo que se trataba era de conocer a fondo las características de los blancos riojanos del siglo XXI y señalar (mediante puntuación en cata ciega, eso sí) las mejores botellas presentadas por las bodegas en cada una de las categorías en las que se agruparon: monovarietales de variedades autóctonas, coupages de variedades autóctonas, blancos con variedades no autóctonas, blancos con madera (añadas 2016 y 2017) y blancos con madera de añadas anteriores a 2016, sin límite de antigüedad. Un cuadro de resultados que puede aportar valiosas pistas tanto al enófilo avezado como al bebedor de ocasional. Y más en esta época del año en la que el vino blanco vuelve al centro de la mesa. Que lo disfruten. 

Beronia Rueda: UN LUJO SOSTENIBLE

Visita relámpago a Rueda (Valladolid) para conocer de primera mano el viñedo de Beronia Rueda, la flamante bodega castellana de González Byass y sus modélicas instalaciones. Como anfitriones, Marian Santamaría, responsable enológica, y equipo, amén de Amparo Cuéllar, directora de … Sigue leyendo

Cerrogallina Pinot Noir 2016: ECOS DE BORGOÑA

CERROGALLINA PINOT NOIR 2016. BODEGA: CERRO GALLINA. TIPO: TINTO. ZONA: D.O. UTIEL-REQUENA. UVAS: PINOT NOIR. PRECIO: 15 €. GASTRONOMÍA: MILHOJAS DE RIÑONES DE LECHAL, ALL-I-PEBRE AL MODO DE EL PERELLÓ. PUNTUACIÓN: 92/100

Hace unas semanas pudimos catar este singular tinto, nacido no hace mucho tiempo en una de las bodegas más interesantes del altiplano de Utiel-Requena (Valencia). Su autor, el maestro de enólogos José Hidalgo Togores, describe esta variedad de uva como “difícil de cultivar y de elaborar”, a pesar de lo cual ha salido más que airoso de su primera experiencia con ella. No es el único vino de su clase que ha visto la luz en la Comunidad Valenciana. Citemos el Enrique Mendoza Pinot Noir, de quien confiesa su autor, Pepe Mendoza, que, intentando domar su esquivo carácter, ha aprendido a manejar mejor el conjunto de variedades de uva con las que trabaja. Tampoco olvidemos los Impromptu (rosado) y Bassus (tinto) de Pablo Ossorio en Bodegas Hispano Suizas, dos etiquetas que han obtenido el reconocimiento de la crítica experta. Ni los trabajos de bodegas como Daniel Belda, Sebiran o Vicente Gandía con la uva borgoñona.

Difícil de cultivar y de elaborar. Caprichosa como ella sola, esquiva, opaca… La literatura enológica no ha ahorrado calificativos a la hora de explicar el particularísimo talante de la uva más cosechada en la Champaña o la que está en la base de los grandes borgoñas, desde la Romanée Conti hasta La Tâche, Clos Vougeot o Chambertin (“el vino de las grandes decisiones”, para Napoleón), por citar sólo unos nombres legendarios. En el conjunto de España son pocos los elaboradores que se han atrevido con la variedad pinot noir.

PARA BEBER Y GUARDAR. El de José Hidalgo en Cerro Gallina debuta más que prometedoramente con una edición de 4.300 botellas, no tan limitada como la de tantos y tantos vinos de autor y experimentales que inundan las páginas de las guías y publicaciones especializadas. Tras una medida crianza de ocho meses en roble francés de grano fino, de entrada nos gusta su vivo color rojo cereza, no cubierto en exceso, en línea con los mejores borgoñas. Luego, al acercar la copa a la nariz, vuelve a sorprendernos su fidelidad al modelo en el que se inspira: limpios recuerdos de violetas, cassís y chocolate sobre un fondo de suaves especias. Su vibrante y equilibrada acidez es el sostén del vino en la boca, por la que transita ágil y terso, con un largo y persistente final en el que aparecen suaves notas de regaliz. Para beber y para guardar una buena temporada. 

Tinto V Colorado 2015: GENÉTICA ÚNICA Y DESCONOCIDA

El vino no deja de sorprendernos. Tras el rotundo éxito de su Malcorta, un blanco de verdejo que se agota en pocas semanas añada tras añada, Javier Sanz Viticultor presentó en sociedad hace unos días, en el restaurante madrileño Amazónico (Jorge … Sigue leyendo

Losada Vinos de Finca: LA SEGUNDA VÍA DEL BIERZO

La presentación hace unos días de El Cepón 2016, nuevo tinto de Losada Vinos de Finca, nos sirvió para recordar que no sólo de suelos de pizarra –y mineralidad– vive el Bierzo, esa comarca leonesa de vinos que volvió a la … Sigue leyendo

Mara Moura Bastardo 2017: EL ROSADO ‘BLUSH’ DE GALICIA

MARA MOURA BASTARDO 2017. BODEGA: TERRAS DO CIGARRÓN. TIPO: ROSADO PÁLIDO. ZONA: MONTERREI (SIN D.O.). UVAS: BASTARDO. PRECIO: 35 €. GASTRONOMÍA: FIAMBRE DE LAMPREA DE ARBO, COCOHAS DE BACALAO EN TINTA DE CALAMAR. PUNTUACIÓN: 92/100

El vino rosado es bastante raro en Galicia, donde se consume muy poco y se produce aún menos. Eso es, aparte de una impecable factura, lo que hace singular -una verdadera excepción enológica- este rosado de Terras do Cigarrón, la filial en Monterrei del grupo vinícola Martín Códax nacido en Cambados, junto a la Ría de Arousa. No acaban aquí las rarezas de este nuevo vino de edición limitada a poco más de 1.000 botellas. Además, y como indica su nombre, se obtiene a partir de la uva bastardo (conocida en otras zonas del noroeste como merenzao), una de las joyas vitícolas del tinto gallego que ha estado a medio metro de la desaparición y que iniciativas como esta contribuyen a rescatar. Galicia es tierra de excelentes vinos blancos y de un tiempo a esta parte crece el número de bodegueros que se atreven a cultivar y embotellar tintos, su eterna asignatura pendiente. A partir de ahora, habrá que seguir también los pasos de este incipiente capítulo de la enología local.

EXPRESIVA NARIZ. El nuevo rosado entra por los ojos. Su atractivo y delicado color rosa pálido (o piel de cebolla u ojo de perdiz, como lo llaman en la bella Francia) se apunta a la rabiosa modernidad de los blush, término acuñado en California para llamar a los blancos vinificados a partir de uva cabernet sauvignon en momentos de escasez de chardonnay. La marca es un homenaje a las bellas mouras (o donas) de la mitología gallega y el vino, como sus hermanos de gama, patrocina el proyecto de recuperación del yacimiento arqueológico del Muro de Medeiros y sus más de 30 lagares rupestres, en colaboración con el ayuntamiento de Monterrei y la Universidad de Santiago. Aromas de flores azules y blancas se mezclan con otros de frutilla roja silvestre y suaves pinceladas de eucalipto en la expresiva y elegante nariz de este vino, que se prolonga en un paladar lleno y jugoso, con ese punto de agradable vinosidad del que adolecen no pocos de los rosados de la nueva ola. Un vino de los que no dejan indiferente. 

Vinos de Jumilla: A LAS PUERTAS DEL CIELO

Bodegas San Dionisio, la cooperativa de la localidad albaceteña de Fuente-Álamo, arrasó en el último Certamen de Calidad de los Vinos de Jumilla, que la semana pasada celebró su 24ª edición. La veintena larga de miembros del Jurado, reunido para … Sigue leyendo

Nuevos tintos de Méntrida: EL PODEROSO INFLUJO DE LA GARNACHA

Interesante encuentro de cata hace unos días, organizado por los amigos de la revista Mi Vino en el Hotel de Las Letras de Madrid para tomar el pulso a un puñado de vinos representativos de las nuevas elaboraciones de la denominación … Sigue leyendo

XI Premio Vila Viniteca: CON DOS NARICES

La hermosa Llotja del Mar de la Ciudad Condal será, como cada dos años (el certamen se alterna con el Casino de Madrid) el escenario de la undécima edición del Premio Vila Viniteca de Cata por Parejas, con una nada … Sigue leyendo

Inurrieta Orchidea Cuvée 2016: UN SANCERRE “A LA NAVARRA”

INURRIETA ORCHIDEA CUVÉE 2016. BODEGA: INURRIETA. TIPO: BLANCO CON CRIANZA. ZONA: NAVARRA. UVAS: SAUVIGNON BLANC. PRECIO: 12,50 €. GASTRONOMÍA: QUESO DE LA PERAL (ASTURIAS), ORTIGUILLAS, BACALO AL PILPIL. PUNTUACIÓN: 93/100

Admitamos, de entrada, que nunca hemos tenido buena sintonía con los blancos españoles de sauvignon blanc. Los hemos probado de la mayoría de zonas del país en las que se cultiva esta uva francesa originaria del Loira, desde Cataluña o la Comunidad Valenciana hasta La Mancha, Rioja, Jumilla y, por supuesto, la denominación de origen castellana de Rueda, donde se encuentra nuestra mayor concentración de has dedicadas a esta vinífera. Salvo honrosísimas excepciones, el resultado nunca ha sido lo que se dice prometedor: vinos algo huecos tras una pantalla aromática de fruta de la pasión con abundantes (y, con frecuencia, agresivas) notas almizcladas. Nada que ver con los mejores sauvignon de Nueva Zelanda. Y, menos aún, con los delicados Pouilly-Fumé y Sancerre del valle del Loira en los que se inspiran. Seguramente consecuencia de un deficiente manejo tanto en la viña como en la bodega.

AHUMADOS Y MINERALES. Un estado de cosas que parece haber comenzado a mejorar, a tenor de algunos vinos que hemos tenido ocasión de catar últimamente. Uno de ellos es Inurrieta Orchidea Cuvée 2016, criado sobre sus lías durante ocho meses en barrica de roble francés. Nos gustaron especialmente dos de sus atributos. El primero es un manejo maestro de la madera, que en ningún momento se apodera del vino, resaltando, por el contrario, sus no pocas virtudes, entre ellas un perfil aromático rico en matices, en el que la fruta se funde a la perfección con elegantes notas ahumadas y minerales. El segundo, la armonía que exhibe en su recorrido por el paladar, con todos los componentes en su sitio, desde un tacto de seda y un volumen poco usual hasta una acidez magníficamente integrada que le augura una estupenda evolución en la botella. Si es usted amigo de los blancos de guarda, aquí tiene una etiqueta a su medida.